El Femicidio y la Violencia de Género fueron temas muy relevantes en este 2012. La cobertura mediática de casos de mujeres que sufrieron violencia machista creció exponencialmente y tanto el Gobierno como la Justicia comenzaron a tomar cartas más serias en el asunto para tratar esta importante cuestión. Por este motivo, el Femicidio fue elegido como tema de la sección Sociedad para este Anuario 2012.
La noche del 4 de octubre, Alejandra Córdoba
fue atacada a mazazos por su ex novio, Claudio Pagliuca. La secuencia, tomada por las cámaras de seguridad del Municipio de Morón, dura apenas 20 segundos, en los que el hombre le fracturó los brazos y le destrozó la cara, antes de huir en su auto. Las impresionantes imágenes tomaron estado público rápidamente y ayudaron a esclarecer las investigaciones que señalan a Pagliuca como el único sospechoso. El caso de Alejandra es uno de los cientos homicidios de mujeres por violencia de género que ya se han registrado en este año. De acuerdo con el relevamiento que lleva adelante el Observatorio de Femicidios en la Argentina, coordinado por La Casa del Encuentro, en el primer semestre de 2012 se registraron 119 homicidios por esta causa. Esto significa que cada tres días dos mujeres son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres. En 7 de cada 10 casos, el principal sospechoso es el marido o la ex pareja de la víctima y, si bien hubo un descenso de casos con respecto a igual período de 2011, las cifras se equiparan al sumar la cantidad de casos que han surgido en lo que va del segundo semestre de este año.
Según el
Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano, el femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer
a quien considera de su propiedad. Como dice la escritora española Nuria Varela, “no es una violencia pasional, ni sentimental, ni genética, ni natural. La violencia de género es la máxima expresión del poder que los varones tienen o pretenden mantener sobre las mujeres”. El Observatorio analiza y documenta los femicidios en Argentina desde 2008, a falta de estadísticas oficiales. En ese año, contabilizó 207 casos. En 2009 la cifra ascendió a 231 femicidios y en 2010 a 260 casos. En 2011, el número subió a 282. Es decir, que entre 2008 y 2011 fueron asesinadas casi mil mujeres por violencia de género. En Santa Fe tampoco existen cifras oficiales, pero desde la
Multisectorial de Mujeres de Rosario aseguran que ésta es la segunda provincia con más muertes de mujeres por violencia de género, después de Buenos Aires.
Algunas causas
Las causas de este terrible fenómeno son de lo más variadas. En el caso de los agresores, el abuso de sustancias, especialmente de alcohol, se asocia con la violencia de género, tanto física como sexual. En efecto, un estudio señala que más de dos tercios de los agresores que asesinaron o intentaron asesinar a sus parejas estaban bajo los efectos del alcohol o las drogas o ambos. Algunos rasgos particulares de la personalidad tienden a encontrarse presentes en los agresores, como la dependencia emocional e inseguridad; baja autoestima, empatía y control de impulsos; mala capacidad de comunicación y de socialización; rasgos agresivos, narcisistas, y antisociales; ansiedad y depresión. Además, la desocupación masculina sería otro factor asociado a la violencia de género y también la iniciación sexual temprana en mujeres. La situación de aislamiento de las mismas también puede ser tanto una causa como una consecuencia de la violencia de género.
Mujeres quemadas
Con respecto al modo en el cual estas mujeres fueron asesinadas, el Observatorio registró 13 mujeres que murieron como consecuencias de graves quemaduras. Entre estos casos, se encuentra el de Wanda Taddei, la esposa del ex baterista de Callejeros Eduardo Vásquez. Pero no fueron las únicas mujeres a las que les prendieron fuego: otras 23 también fueron quemadas en el marco de situaciones de violencia de género, pero lograron sobrevivir a los ataques.
El aumento de femicidios con fuego a partir del caso Taddei, en febrero de 2010, fue de más del 10%. Sin embargo, en la mayoría de los casos las mujeres son baleadas, apuñaladas o golpeadas.
¿Qué hace la Justicia?
En agosto, Natalia Riquelme realizó una
grabación de un video en el que registró la golpiza que le propinó su ex marido, frente a su casa y a la hija pequeña de ambos. Este fue un recurso desesperado de Natalia, ante la inacción judicial luego de realizar 15 denuncias contra el agresor. El video puso de manifiesto la impunidad con la que atacan los perpetradores de violencia machista. Si bien este caso demuestra que las mujeres están siendo más conscientes del poder que poseen para denunciar a sus agresores, la visibilidad que ha adquirido la violencia de género en los medios se ha vuelto simplificada. La información generalmente está mal manejada y no se llega a reflejar la magnitud del problema. El femicidio es un problema social que debe ser atacado de raíz y la muestra patente de cómo el Estado no llega a tiempo a proteger a las víctimas.
En al menos 16 casos de los 119, las víctimas habían llegado a hacer denuncias por violencia contra ellos, lo que significa que intentaban salir de ese círculo vicioso. En seis, los agresores tenían una orden de exclusión del hogar o prohibición de acercarse a la víctima, dictada por la Justicia, pero la medida no fue suficiente para evitar que las volvieran a agredir hasta matarlas.
La
Ley 26.485 de “Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres”, sancionada el 11 de marzo de 2009 y reglamentada en 2010, todavía no ha sido implementada. "No podemos seguir esperando que mueran más mujeres, porque si tocan a una de nosotras, nos tocan a todas", expresó Victoria Donda, una de las autoras de esta ley y diputada del Frente Amplio Progresista. A pesar de la realización de una campaña contra la violencia de género y de la media sanción de Diputados en abril para incorporar la figura del femicidio al Código Penal, todavía falta mucho para poder erradicar este problema.
La sanción o la implementación de una ley no alcanzan para terminar con este flagelo. Esta es una problemática que afecta a toda la sociedad. Primero hay que asumir el problema, denunciarlo y hacer una participación activa en el mismo. Por cada mujer asesinada hay una vida que se pierde y una familia desarmada, sumado a una probabilidad de la repetición de conductas. Hay que tratar de evitar que siga la acción de estos agresores, no sólo jurídica si no socialmente.